Con un entorno como el de Peñíscola era imprescindible contar con un punto de encuentro donde pudieran confluir diversas culturas. Observado desde la altura por la fortaleza peñiscolana hallamos el Palacio de Congresos, una construcción de más de 6.000 metros cuadrados y dos plantas. El aparcamiento se ha facilitado mediante un cercano parking público donde los lunes se celebra un mercado ambulante, circunstancia a tener en cuenta por el automovilista.
El visitante que llega paseando por la zona ajardinada queda impactado por su impresionante umbráculo en forma de celosía, compuesto por 400 piezas de cerámica de 80 Kg cada una. Esta estructura permite el paso del aire mientras protege de la lluvia, dando lugar a un agradable punto de encuentro y sirve de entrada al palacio en sí.
En la primera planta encontramos las oficinas administrativas y una sala de exposiciones. Mención aparte merece la sala principal con aforo para 700 plazas y cuyo uso va desde el musical como auditorio con la programación de gran variedad de conciertos, su dedicación a congresos con una interesante agenda e incluso se ha destinado a proyecciones cinematográficas. Muchas y variadas son las actividades que cobija.
El techo es de hormigón y las paredes de listones de madera de mobila. Una suave pendiente da forma a este magnífico entorno. En cuanto a la planta primera, alberga la cafetería, sala de prensa y más salas de congresos. Su característica más particular es un gran ojo mirador desde el que contemplar el Mediterráneo.